domingo, 3 de abril de 2011

LA LLUVIA ÁCIDA

La lluvia ácida
Índice
-Qué es la lluvia ácida
-Historia de la lluvia ácida
-Cómo afecta la lluvia ácida
- Efectos en los ecosistemas terrestres y acuáticos, los edificios, las construcciones y los humanos
-Cómo podemos combatirla
-Conclusiones
Introducción
La lluvia ácida es una de las mayores consecuencias de la contaminación del aire. Constituye un serio problema ambiental ocasionado principalmente por la contaminación de combustibles fósiles.
La lluvia ácida presenta un pH menor (más ácido) que la lluvia normal o limpia. Constituye un  gran problema ambiental causado principalmente por la contaminación producida por los gases (óxidos de azufre y de nitrógeno) que se emiten a la atmósfera al quemar cualquier tipo de combustible fósil, como el carbón o los derivados del petróleo.
Desarrollo
Que es la lluvia ácida
La lluvia ácida es aquella que contiene ácidos en una gran concentración como consecuencia de una acción contaminante.
La lluvia siempre es ligeramente ácida, ya que se mezcla con óxidos de forma natural en el aire. La lluvia que se produce en lugares sin contaminación tiene un valor de pH de entre 5 y 6.
El agua destilada, que no tiene dióxido de carbono, tiene un PH neutral de 7. Cualquier líquido con menos de 7 de PH es ácido, y aquellos que tienen un PH superior son llamados básicos. El agua de la lluvia ácida se vuelve más ácida todavía, con un PH por debajo de 3.

Cuando algunos tipos de combustibles se queman, diferentes productos químicos se liberan al aire. El humo de las fábricas, el que proviene de un incendio o  el que genera un automóvil, no sólo contiene partículas de color gris (son las que podemos ver fácilmente), sino que además poseen una gran cantidad de gases invisibles altamente perjudiciales para nuestro medio ambiente.
Centrales eléctricas, fábricas, maquinarias y coches queman combustibles, por lo tanto, todos son productores de gases contaminantes.
Algunos de estos gases (en especial los óxidos de nitrógeno y el dióxido de azufre) reaccionan al contacto con la humedad del aire y se transforman en ácido sulfúrico, ácido nítrico y ácido clorhídrico. Estos ácidos se depositan en las nubes. La lluvia que producen  estas nubes se conoce con el nombre de "lluvia ácida".
La lluvia, la nieve, la niebla y otras formas de precipitación arrastran estos contaminantes hacia las partes bajas de la atmósfera, depositándolos sobre las hojas de las plantas, los edificios, los monumentos y el suelo.
Historia de la lluvia ácida
Hace 120 años el químico británico Augus Smith, basándose en sus estudios sobre el aire en Manchester, Inglaterra, creó una red de vigilancia de la calidad de la lluvia en el norte de Europa, donde reconoció la lluvia ácida.
Durante los últimos diez años, la lluvia ácida ha sido un importante motivo de preocupación porque continúa contaminando grandes áreas de nuestro planeta. La lluvia ácida se produce (siguiendo la dirección del vínculo) en las áreas de importantes emisiones industriales de dióxido de azufre (SO2) y de óxidos de nitrógeno (NOx).
La primera vez que se planteó este inconveniente en un foro fue en el año 1972 durante la Conferencia de las Naciones Unidas en Estocolmo. El objetivo de esa reunión era plantear los problemas sobre el Medio Ambiente. El gobierno de Suecia presentó un informe donde hablaba de la polución del aire que venía desde algunos países por el viento, donde se arrastraban altas concentraciones de azufre generando las lluvias con ácido. Estos compuestos oxidados de azufre venían de las plantas térmicas de Gran Bretaña. Además, dijeron que esta contaminación dañaba los ecosistemas generando la contaminación de los lagos y el agua a través de las lluvias acidas o nevadas con mucho acido sulfúrico.
Cómo afecta la lluvia ácida
Los efectos da la lluvia ácida pueden llegar a ser devastadores: desde la acidificación de ríos, lagos y mares que dificultan la vida acuática, hasta el desgaste y muerte de la vida vegetal en bosques.
Los productos del hombre, como los monumentos y edificios, se desgastan más fácilmente con la lluvia ácida. Muchas ruinas han desaparecido a causa de esta. Por ejemplo estatuas y monumentos hechos de mármol o caliza, se deshacen con la lluvia ácida.
La lluvia ácida no mata directamente a plantas y árboles, sino que actúa a través de ciertos mecanismos que los debilitan, haciéndolos más vulnerables a el viento, el frío, la sequía, las enfermedades y los parásitos.
Un estudio de 2005 descubrió que el sulfato de la lluvia ácida reduce el metano que hay en las zonas de pantanos, o sea que también potencia el efecto invernadero que ha producido el calentamiento global y el cambio climático que tanto tememos hoy en día.
Efectos en los ecosistemas terrestres y acuáticos, los edificios, las construcciones y los humanos
Efecto a las personas: La lluvia ácida puede provocar problemas de salud a las personas. Los contaminantes del aire como el dióxido de azufre y los óxidos de nitrógeno pueden causar enfermedades respiratorias, o puede empeorarlas si ya se padecen. La contaminación que causa la lluvia ácida también puede crear partículas pequeñitas,  que entran en los pulmones y pueden provocar enfermedades o empeorar las que ya existen. Además, puede causar malestares ocasionados por beber agua con demasiada cantidad de mercurio, cobre y aluminio.
Efecto en los ecosistemas terrestres: hoy se sabe que la lluvia ácida es uno de los factores de destrucción de las florestas en el norte de Europa y los EE.UU.
La precipitación ácida cambia la química de los suelos, que hace que se altere el desarrollo de las raíces y la toma de agua y de nutrientes por la planta.
Además, muchos minerales necesarios para las plantas se disuelven fácilmente con el  ácido y son arrastrados por el agua antes que las plantas los puedan asimilar.
Algunos metales como el manganeso y el aluminio, al disolverse en los suelos ácidos, se hacen abundantes en los alrededores de las raíces, de tal manera que sus concentraciones alcanzan niveles que son tóxicos para las plantas. 
Los árboles que de las regiones montañosas muy elevadas, como los abetos, tienen mucho más riesgo porque están expuestos a las nubes y la niebla ácidas, con mucha más acidez que la lluvia o la nieve. Las nubes y la niebla ácidas disuelven los nutrientes importantes que los árboles tienen en sus hojas. Esta pérdida de nutrientes disminuye la resistencia de los árboles y los bosques a las infecciones e insectos, y también al frío del invierno.
Efecto en los ecosistemas acuáticos: Sin contaminación ni lluvia ácida, la mayoría de los lagos y arroyos tendrían un nivel de pH de alrededor de 6.5. Sin embargo, la lluvia ácida ha hecho que muchos lagos y arroyos de Estados Unidos y otros lugares tengan niveles de pH mucho más bajos. Además, el aluminio que se escapa al suelo, al final va a parar a los lagos y arroyos. Ese aumento de la acidez y de los niveles de aluminio puede ser mortal para la vida acuática silvestre como el fitoplancton, las truchas arco iris, las lubinas de boca chica, las ranas, las salamandras manchadas, y otras criaturas que forman parte de la red alimentaria.
La reproducción de los animales acuáticos es alterada y muchas especies de peces y anfibios no pueden vivir en aguas con pH inferiores a 5,5.
En Europa, EE.UU. y el Canadá existen lagos donde, en el pasado, hubieron muchos peces y otras formas de vida y que, hoy en día, ya no tienen buenas condiciones para mantener esa vida.
Este problema puede llegar a ser mucho más grave durante las lluvias fuertes o al escurrimiento de la nieve cuando se derrite en la primavera.
Efectos en los edificios y las construcciones: El deterioro de metales y construcciones es otro importante efecto dañino producido por la lluvia ácida. Muchos edificios y obras de arte situadas al aire libre se están deteriorando decenas de veces más deprisa que lo que lo hacían antes de la industrialización y esto sucede por la contaminación atmosférica.
Los compuestos químicos que contiene la lluvia ácida pueden hacer que la pintura se pele y que las estatuas de piedra comiencen a verse viejas y deterioradas, con lo cual disminuyen su valor y su belleza.
Cómo podemos combatirla:
Hay que reducir las emisiones. La quema de combustibles fósiles sigue siendo una de las formas más baratas para producir electricidad, por lo tanto hay que generar nuevos desarrollos utilizando otras energías no contaminantes.
Se debe mejorar el transporte público para animar a la gente a utilizar este tipo de servicio en lugar de utilizar sus propios automóviles.
Los gobiernos tienen que gastar más dinero en investigación y desarrollar proyectos que tengan el objetivo de reducir la contaminación ambiental.
Los científicos han encontrado algunas maneras de reducir el volumen de dióxido de azufre que viene de las centrales eléctricas que queman carbón. Una opción es usar carbón que contenga menos azufre. Otra posibilidad es  “lavar” el carbón para quitarle parte del azufre: la central eléctrica puede instalar equipos llamados torres de lavado de gases, que eliminan el dióxido de azufre de los gases que salen por la chimenea.
Como la generación de energía eléctrica produce grandes cantidades de los contaminantes que causan la lluvia ácida, una medida importante que podemos tomar es la de ahorrar electricidad. Algunos consejos para hacerlo son los siguientes:
-Apagar las luces, ordenadores, aparatos de televisión, juegos de video y otros equipos eléctricos cuando no los estés usando.
-Es recomendable comprar equipos (aire acondicionado, los calentadores, refrigeradores y lavadoras de ropa) que consuma menos electricidad. Estos equipos suelen tener un rótulo que dice "Energy Star" (estrella que garantiza un consumo más eficiente de electricidad).
-Tratar de limitar el uso del aire acondicionado.
-Ajustar  el termostato (el dispositivo que sirve para controlar la temperatura de tu casa) cuando se sale de la casa durante un tiempo.
Conclusiones
La lluvia ácida huele, se ve y se siente igual que la lluvia normal. El daño que produce a las personas no es directo, es más inmediato el efecto de los contaminantes que producen esta lluvia y que llegan al organismo cuando éste los  respira, afectando su salud.
La lluvia debería ser pura y limpia, si no hubiéramos usado productos contaminantes durante tanto tiempo sin preocuparnos por las consecuencias. Los combustibles que nos dan calor son los principales culpables de este problema, a los que habría que agregar, aunque en menor medida, el humo del cigarrillo.
El uso de bicicletas, para quienes no padecen de impedimentos físicos, es una buena manera de ahorrar dinero, hacer gimnasia, y contribuir a la calidad de vida.
Bibliografía
Pags audiovisual:









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